Estudio biblico ¿Hasta Cuándo?

¿Hasta Cuándo?

Amada iglesia del Señor, en el caminar de nuestra fe existe una interrogante profunda que, en algún momento de nuestra trayectoria, todos hemos exclamado desde lo más íntimo de nuestro ser. Es el grito desesperado del alma que siente que la prueba se extiende, que la respuesta se demora y que el opresor parece ganar terreno. Hoy abrimos nuestro corazón y las Escrituras para analizar este clamor bíblico y humano: “¿Hasta cuándo?”.

El verdadero creyente no se queda estancado en el pozo del “¿hasta cuándo?”. Hace una declaración de fe: “Mas yo en tu misericordia he confiado”.

El que confía en el Señor es como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.

Aunque Dios parezca demorarse o tardar en contestar nuestra petición, aquellos que han puesto su confianza en Él saben que su clamor ya ha sido escuchado en las alturas.

David cambió el foco de su visión: dejó de mirar al enemigo que lo quería destruir y fijó sus ojos en la misericordia divina, decidiendo alabar y exaltar el Nombre de Dios en medio de la tormenta.

Puedes escuchar la predicación de este mensaje.

Si prefieres la lectura, puedes leerlo en formato estudio bíblico.

“Veré la bondad De Dios, en la tierra de los vivientes”

“Veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes”

La confianza inquebrantable en la bondad, providencia y gracia transformadora de Dios en la vida terrenal del creyente, frente a la persecución, el miedo y la hipocresía religiosa.

Salmo 27:13 «Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.»

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Mientras Cristo viene, ¿Cómo vivimos?

Mientras Cristo viene, ¿Cómo vivimos?

Este mensaje inicia con un ferviente reconocimiento de la bondad y soberanía de Dios en la vida de la iglesia, entonando el clamor pentecostal: ¡Maranata! (El Señor viene).

La predicación se fundamenta en el poder vivificante de la Sagrada Escritura, recordando a la congregación que la Palabra de Dios es la única autoridad capaz de hablar, redargüir, animar, enseñar y transformar al creyente de gloria en gloria. En un mundo saturado de voces discordantes, el creyente redimido a precio de sangre es llamado a centrar su mirada y su esperanza en la promesa infalible del retorno de su Salvador.

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